domingo, 20 de abril de 2014

Ebelina

En toda situación de crecimiento hay partes del ser que se separan para contemplarse.


Alter ego en proceso de desambiguación, Ebelina es monologuista interior de una segunda persona invisible que se toma algunos respiros cuando huye a la tercera. Yo juego, no tengo técnica, soy omnisciente testigo impresional (para compases vacíos, una voz sola; si hay demasiadas notas, diferente cosa). 

Como conclusión final, o vara de luz, mi total admiración a los pájaros en vuelo.

viernes, 18 de abril de 2014

Juego 26 · No ilusorio

Entro en una historia coherente de Griffiths
donde comienza a mostrarse un gran corazón
no ilusorio.
Me detengo y emito hipótesis de futuro
sobre estalagmitas
que crecen de un día para otro
en un espacio donde no hay libertad
porque no hay contradicción.
Actúa el repulsor
y ejerce su noción de inestabilidad.
A continuación aparece la elegancia.
Qué estilo.
Me abanico en el reflejo de una profundidad
que es la que vivo buscando. Agradezco.
Se ha compuesto una esencia singular
detrás del último detrás.
Soy animal que no recuerda ni una
escala de valor.
No sé nada del azar. Misión cumplida.

Juegos / MabelBE 

miércoles, 12 de febrero de 2014

Aquí y ahora

No voy a desprenderme del destino, pero sí de conductas sustitutivas, mi amor. Te alzás a través del vapor, paseás por las resignaciones del suburbio, buscás en pasillos desordenados sabiendo que las miradas cerradas en sí no sirven a nadie. Dijiste que eras incombustible, mentiste por tu sexo estructural. Pobre el que no aprende que todo gira en torno a la euritmia y la seducción. No quiero más bostezos de comodidad ni percepciones de amenaza ni pérdidas, mi amor. Ni montañas gastadas en los ojos.

MabelBE

viernes, 31 de enero de 2014

Nostalgia y melancolía


Bautismo de la memoria, de cuando fui el hipocentro
hacia una música triste, gastada en la ambigüedad
que borra hasta los encantos, y hoy es multiplicidad
liberada en los retratos, alma que sale al encuentro
palpando asuntos eternos. Azul, la espalda de hiedras,
deja atrás los malos golpes. El afuera del perfume
me dice que nada muere, y el pecho ya no consume.
Mi suerte fui yo, en semilla. Brote nacido entre piedras
que hoy es armazón flexible. Ritmo y reflejo latentes
de experiencia y de vacío que me envuelve. Vivo en prisma
desde que no me reclino, interminable, entre mí misma
desde que no soy sonidos argumentando presentes
desde que ya no confundo nostalgia y melancolía.

MBellante

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